De ahorrista a inversionista: ¡Ha llegado tu momento!

De ahorrista a inversionista: ¡Ha llegado tu momento!

Si eres de los que han tenido la madurez y  necesarias para ser un ahorrista en forma sostenida a lo largo de los años, entonces este artículo es para ti

Para resistir las tentaciones del entorno que nos invita a procurar la felicidad a través del consumo, así como nuestra cultura latina, orientada a la autogratificación anticipada, se requiere de mucha constancia y persistencia, características sin las cuales, es casi imposible desarrollar un patrimonio propio.

Si eres un ahorrista organizado, tus recursos deberían estar depositados en una o varias de las opciones que ofrece el sistema financiero dominicano, lo cual, es nuestra recomendación, pues lostiempos de tener el dinero bajo el colchón, en una caja de zapatos o en manos de un familiar o amigo de “confianza”, murieron hace un buen tiempo.

Los medios de ahorro más conocidos y utilizados del sistema financiero incluyen las cuentas de ahorro y los certificados de depósito, en sus distintas variantes. Estas son herramientas que se complementan entre sí, porque puedes mantener una cuenta de ahorros como tu herramienta cotidiana de ahorro, transfiriendo los mismos a certificados, cada vez que haya acumulado una cantidad predeterminada. No obstante, los anteriores son vehículos de ahorro, no de inversión.

Durante los pasados cincuenta años, todas las opciones disponibles al público, en el sistema financiero, eran instrumentos de ahorro con mayor o menor tasa de interés, dependiente del tiempo de compromiso. Es decir, que las cuentas de ahorro, al ser depósitos a la vista, pudiendo retirarse en cualquier momento, ofrecen menor rendimiento que un certificado de depósito a tres, seis, nueve meses e incluso un año. Una de las grandes amenazas a instrumentos de ahorro y bajo rendimiento, es el riesgo inflacionario. En casos como este último, el efecto es una pérdida real del valor de nuestros ahorros, ya que cuando la tasa de inflación anual es superior a la tasa de interés que recibimos, es como querer avanzar acelerando con la reversa puesta.

Oportunidades para todos

Desde la entrada en vigencia de la Ley del Mercado de Valores, así como la creación de la Bolsa de Valores de la República Dominicana, la Superintendencia del Mercado de Valores de nuestro país ha venido madurando progresivamente, opciones e instrumentos de inversión financiera, disponibles para el público general. No obstante, este crecimiento del número de opciones de inversión financiera no es aún aprovechado por la mayoría de los dominicanos con ahorros disponibles para hacerlo, debido a la falta de información y al temor a lo desconocido.

La información valiosa es siempre una ventaja, por esto, quienes a la fecha han demostrado curiosidad e interés por conocer el funcionamiento del mercado de valores, son quienes hoy están logrando mayores niveles de rendimiento a cambio de su capital.

Una de las medidas más democráticas, tomadas en favor del mercado financiero, fue la reducción de los montos mínimos, a partir de los cuales, un ciudadano puede realizar una inversión a través de la adquisición de bonos u otros instrumentos de empresas privadas y entidades estatales.

Mientras una persona necesita un mínimo de RD$5,000 para abrir un certificado de depósito, que actualmente le pagará una tasa del 4% anual, la misma persona puede entrar al mercado de valores con solo RD$1,000 y realizar una inversión que le producirá una tasa promedio del 10% anual.

Existe también la opción de invertir en moneda extranjera, específicamente el dólar estadounidense y en bonos emitidos por empresas privadas en el mercado local. Contrario a la percepción generalizada, de que se requiere poseer grandes capitales para aprovechar estas opciones, la inversión mínima aceptada inicia en USD$100.

Como explicabamos anteriormente, la causa principal de que los dominicanos no estemos aprovechando al máximo las oportunidades que brinda la Bolsa de Valores Dominicana, es el desconocimiento y el miedo a lo nuevo.

En este sentido, el 8 mayo del año 2000 fue promulgada la Ley del Mercado de Valores, dando paso al marco legal y regulatorio necesario para ofrecer seguridad y amparo legal, tanto a las personas individuales, como a las instituciones participantes en el mercado de valores.

Con la ley de Mercado de Valores, se crea la Superintendencia del Mercado de Valores, con la responsabilidad de promover, regular y fiscalizar estos servicios en la forma establecida en la Ley de Mercado de Valores y su Reglamento.

En este mismo orden, en el año 1991 inicia sus operaciones la Bolsa de Valores de República Dominicana.

Esta tiene como misión, crear, desarrollar y promover productos, servicios y soluciones innovadoras confiables y transparentes, que conlleven al desarrollo sostenible y equitativo del Mercado de Valores dominicano.

Luego de esto, en el año 2003 fue fundado CEVALDOM, Depósito Centralizado de Valores, S. A. Esta institución desempeña una importante función dentro del Mercado de Valores dominicano, ya que es la única entidad autorizada para ofrecer los servicios de depósito centralizado de valores en el país, facilitando las transacciones con valores en un marco de seguridad y transparencia.

Finalmente, está el Consejo Nacional de Valores, que tiene como propósito conocer los informes mensuales del Superintendente de Valores sobre el comportamiento del mercado de valores y de las principales actividades realizadas por la Superintendencia de Valores, pudiendo formular observaciones o lineamientos, en los casos que lo ameriten.

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Miedo a lo desconocido

Definitivamente después de haber acumulado un pequeño patrimonio, es natural que tu prioridad sea mantenerlo lo más seguro posible. Sin embargo, debes estar consciente de que la forma más rápida de estancarte en la vida es aferrándote a lo “seguro”, transitando siempre el mismo camino, haciendo las cosas de la única forma que sabes hacerlas y si finalmente te ves expuesto a algún tipo de riesgo, no dar el paso.

El miedo al riesgo es el temor a lo desconocido, a abrirse camino, es amarrar nuestro espíritu emprendedor. Ese miedo frena, te mantiene sujeto en el pasado y te impide alcanzar tus sueños. Sin riesgo no hay crecimiento. Infórmate, explora nuevas alternativas, sé prudente y persigue tus sueños. El mercado de valores es solo uno de varios vehículos de inversión que tienes disponible.

Por: Jose A. Salce Montesino




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