Del Ahorro a la Inversión

Del Ahorro a la Inversión

Si eres de los que han tenido la madurez y disciplina necesarias para construir una base de ahorro en forma sostenida a lo largo de los años, este artículo es para ti

Para resistir las tentaciones del entorno, que nos invitan a procurar la felicidad a través del consumo, así como nuestra cultura latina, orientada a la auto-gratificación anticipada, se requiere de mucha persistencia, características sin las cuales es casi imposible desarrollar un patrimonio propio.

Si eres un ahorrista organizado, tus recursos deberían estar depositados en una o varias de las opciones que ofrece el sistema financiero dominicano, lo cual, es nuestra recomendación, pues los tiempos de tener el dinero bajo el colchón, en una caja de zapatos o en manos de un familiar o amigo de “confianza”, murieron hace un buen tiempo. Los medios de ahorro más conocidos y utilizados del sistema financiero incluyen las Cuentas de Ahorro y los Certificados de Depósito, en sus distintas variantes. Estas son herramientas que se complementan entre sí, porque puedes mantener una cuenta de ahorros como tu herramienta cotidiana de reserva, transfiriendo dichos ahorros a certificados, cada vez que hayas acumulado una cantidad establecida. No obstante, los anteriores son vehículos de ahorro, no de inversión.

Durante los pasados cincuenta años, todas las opciones disponibles al público, en el sistema financiero, eran instrumentos de ahorro con mayor o menor tasa de interés, dependiente del tiempo de compromiso. Es decir, que las cuentas de ahorro, al ser depósitos a la vista, pudiendo retirarse en cualquier momento, ofrecen menor rendimiento que un certificado de depósito a tres,
seis, nueve meses e incluso un año. Una de las grandes amenazas a instrumentos de ahorro y bajo rendimiento, es el riesgo inflacionario. En casos como este último, el efecto es una pérdida real del valor de nuestros ahorros, ya que cuando la tasa de inflación anual es superior a la tasa de interés que recibimos, es como querer avanzar acelerando con la reversa puesta.

Miedo a lo desconocido

Definitivamente, después de haber acumulado un pequeño patrimonio, es natural que tu prioridad sea mantenerlo lo más seguro posible. Sin embargo, debes estar consciente de que la forma más rápida de estancarte, es aferrándote a lo “seguro”, transitando siempre el mismo camino, haciendo las cosas de la única forma que sabes, y si finalmente, te ves expuesto al riesgo de, no dar el paso.
El miedo al riesgo es el temor a lo desconocido, a abrirse camino; es amarrar nuestro espíritu emprendedor. Ese miedo frena, te mantiene sujeto en el pasado y te impide alcanzar tus sueños. Sin riesgo no hay crecimiento. Infórmate, explora nuevas alternativas, sé prudente y persigue tus sueños. El mercado de valores es solo uno de varios vehículos de inversión que tienes disponible.

Por:  JOSÉ SALCÉ | josesalce@revistamidinero.com