El ahorro es libertad

El ahorro es libertad

Debemos inclinarnos por aumentar los ingresos, lo cual, implicará creación de mayor ahorro, mayor capital y la productividad de nuestra inversión.

Mucho se habla de ahorrar, de ahorrar con propósito, de ahorrar con el fin de disminuir gastos ociosos o para adquirir activos, entre muchas otras. Es verdad que hay muchas razones para hacerlo, pero esto va más allá de guardar lo que te queda a final de mes en el cochinillo y de configurarlo como un gasto; ahorrar significa libertad y disponibilidad. Ahorrar genera capital, y ese capital es el yacimiento de los nuevos proyectos, de grandes creaciones y de un ciclo productivo dentro de las finanzas personales de cada individuo.

Para ahorrar hay que tener dos cosas claras: aumentar ingresos o disminuir gastos.  Disminuir los gastos para el individuo casi siempre es más difícil, por el simple hecho de que se dificulta dejar hábitos ya establecidos y su coste de dejarlo es más alto que el de adquirir nuevos. Al final, el gasto se termina volviendo en hábito. Basta con mirar tus gastos a final de cada mes y te darás cuenta de que las pequeñas compras, así como los pequeños impulsos, son un hábito en tu vida cotidiana.

En este sentido, es más comprensible intentar aumentar los ingresos, pero esto también implica movernos de nuestra comodidad del sillón o “cansancio del trabajo” para ponernos a realizar actividades productivas. Asimismo, es importante entender que los ingresos pueden aumentar tanto como nosotros queramos, sin embargo, los gastos no pueden disminuir tan fácilmente, porque siempre tendremos costes fijos que son difíciles de rebajar y costes variables que para muchos se vuelve un “coste fijo”. La solución es clara: hay que inclinarnos por aumentar ingresos. Esto implicará creación de mayor ahorro, mayor capital y empezar a generar productividad de nuestra inversión.

Una vez explicado esto, podemos afirmar por qué el ahorro es libertad, en especial la inversión. El ahorro se invierte para generar más capital, el cual, se puede reinvertir o simplemente gastar. Este es el ahorro futuro, por lo tanto, el sacrificio de hoy es la libertad de elegir la mejor decisión para el día de mañana.

Podemos hacer lo que queramos con responsabilidad siempre y estar conscientes de que, del producto de las inversiones realizadas o ingresos maximizados para generar capital suficiente, dependerá nuestra libertad, no solo económica, sino de movimiento. Si somos racionales triunfaremos, en caso contrario, tenderemos a caer en “recursos ociosos” y tiempo perdido, que a la hora de invertir importa bastante.

 

Por: Maurizio Calvo




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