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Viernes 24 Febrero 2017
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Freelance: Este mes cobro, el otro no

Freelance: Este mes cobro, el otro no

Cada vez son más los profesionales que se dedican a trabajar de forma independiente o como freelance. Quizás porque decidieron que querían tener mayor libertad al decidir sobre su tiempo y para quién trabajan, o  a lo mejor porque el mismo mercado y la falta de empleos fijos los obligó, lo cierto es que el número de profesionales que trabajan por cuenta propia y que por lo tanto, no tienen un ingreso fijo, va en aumento.

El problema para muchos es cómo crear un presupuesto cuando se tienen ingresos variables cada mes. Ya sea que tengas un salario fijo mensual más algunos ingresos variables, o que tu entrada mensual sea completamente variable, necesitás tener un plan para tu dinero y para pagar tus facturas al final del mes.

Lo primero que necesitas es tener una idea de cuánto ingresas mensualmente. Debido a que ese monto no será el mismo cada mes, es recomendable que tomes los del último año y los dividas entre 12. Así, tendrás una idea general de cuánto ganas en promedio.

Ahora dale una mirada a tus gastos. Si con un ingreso fijo es necesario tener un presupuesto y saber en qué estamos gastando el dinero, con un ingreso variable es todavía más importante llevar un registro de nuestros gastos. Siempre es bueno llevar un presupuesto anual, dividido por meses. ¿Por qué? Porque así como hay gastos mensuales –renta, agua, luz, colegiaturas, comida, etc.-, hay otros pagos que los hacemos una vez al año –seguros de carro, impuestos, etc.- y que la mayoría de las veces, terminamos desembolsando el total en el mes que nos toca. ¿No sería más fácil ir separando cada mes una parte proporcional de ese pago anual? De esta manera, ya tienes listo tu presupuesto de gastos mensuales.

Lo más común es que aun teniendo un promedio de ingresos mensual, habrán meses en que ganes más y meses en que ganes menos. Lo ideal sería que pudieras organizar tus trabajos y proyectos, de tal manera que puedas cubrir todos tus gastos del mes; sin embargo, esto es sumamente difícil.

¿Qué hacer entonces? Si resulta que este mes tuviste suerte y vas a tener un excedente de ingresos (esto es, un excedente con respecto al presupuesto de tus gastos), no lo gastes, separa ese dinero extra –preferiblemente en una cuenta a parte para evitar tentaciones- y que te sirva para cuando llegue un mes de vacas flacas, en el que tus ingresos no alcancen a cubrir tus gastos.

Por supuesto que nadie tiene una bolita mágica que diga qué va a pasar el siguiente mes. A como puede ser que te caiga trabajo del cielo, y pueda darse el caso en que en uno o dos meses no cobres nada. En este momento, empezarás a utilizar el “guardadito” de los meses anteriores, así evitas pasar la tarjeta de crédito por tus gastos regulares y endeudarte.

Pero ¿qué pasa si mi guardadito ni siquiera me da para cubrir esos gastos? Entonces tienes que saber cuáles de tus gastos son prioridad y cuáles no. Es muy fácil acostumbrarse a lo bueno, ¿verdad? Y a veces tenemos productos y servicios en nuestras casas que creemos que son “básicos”, pero sin los que podríamos vivir perfectamente. Por supuesto que no estamos llamando a todos a una vida de frugalidad total, sólo decimos que en condiciones críticas se requieren también, medidas críticas. Y esto quizás signifique que ese mes debes disminuir las salidas al cine, voy a eliminar uno de los servicios fijos que no sea tan necesario, o no salir a comer a restaurantes.

De esa manera tendrás claro dentro de tu presupuesto cuáles de esos gastos estás dispuesto a renunciar inmediatamente, en caso de no tener suficientes ingresos un mes cualquiera. La idea es que en meses de vacas gordas guardes el excedente, y que en meses de vacas flacas utilices ese dinero para cubrirte… no para gastar de más. ¡Buena suerte!

Por: Elaine Miranda

www.plataconplatica.com