Libro: La vaca purpura

Libro: La vaca purpura
El mundo está cambiando de forma vertiginosa y, con él, las reglas del marketing. Las viejas prácticas tan bien aprendidas durante años han dejado de funcionar porque han saturado los medios de comunicación y la mente del consumidor. Para que nuestro producto no se vuelva invisible entre unas opciones cada vez más numerosas debemos hacerlo extraordinario, diferenciarlo y lograr que la gente se fije en él como si fuera una Vaca Púrpura.
Las vacas parecen todas iguales, pero una Vaca Púrpura es algo que llama la atención, que nos obliga a pararnos, a mirar e incluso a maravillarnos. Es algo increíble, emocionante, diferente, algo que nunca se olvida. Y lo más importante, es parte del producto desde su nacimiento.
El gurú del marketing Seth Godin nos ofrece en este libro un nuevo punto de vista sobre los productos y planteamientos de mercado que deberían dejar de ser “perfectos” para convertirse en diferentes y transformadores.

Por qué necesitamos la Vaca Púrpura

A día de hoy se han editado más de 500 libros sobre yoga en Estados Unidos. Nadie, por muy motivado que esté, tiene tiempo para hojear 500 libros antes de decidirse por uno. Así que, si hemos escrito un libro de yoga, tenemos un gran desafío por delante, no solo por la cantidad de competidores que vamos a encontrar, sino porque los libros nuevos sobre este tema han dejado de ser útiles para aquellos que ya han resuelto sus dudas. Los que hace unos años popularizaron los libros de yoga han dejado de comprarlos. Esta es la cruda verdad sobre el marketing de casi cualquier producto o servicio existente, ya esté dirigido a los consumidores o a las empresas:
  • Poca gente puede comprar nuestro producto. O bien no tienen dinero o no disponen de tiempo o no lo quieren.
  • Si el público no tiene el dinero necesario para comprar lo que vendemos al precio que necesitamos venderlo, no hay mercado.
  • Si el público no dispone de tiempo para escuchar y entender su lanzamiento, éste pasará desapercibido.
  • Y si el público se toma tiempo para escuchar su lanzamiento, pero decide que no le interesa…, no llegaremos demasiado lejos.
El mundo ha cambiado. Existen muchas más opciones donde elegir, pero cada vez hay menos tiempo para poder descartar. Esto no era así hace veinte años. Por aquel entonces, los consumidores tenían mucho más tiempo y bastantes menos opciones. Existían menos cosas en las que despilfarrar el sueldo, por lo que, si aparecía una empresa con un producto realmente novedoso (un teléfono móvil, digamos), encontrábamos la forma de pagarlo.
Hoy en día, la mayoría de las personas que quizá comprarían nuestro producto jamás oirán hablar de él. Existen tantas alternativas que no es fácil acceder a los consumidores a través de los medios de comunicación. La gente está demasiado ocupada, ignora los mensajes, mientras que la competencia está deseando gastar dinero para mantener la cuota de mercado que tiene que defender.
El último obstáculo con el que tropezamos es la dificultad para activar las redes de ideavirus en mercados ya saturados. Los vendedores han abrumado a los consumidores con demasiados productos y la gente está cada vez menos dispuesta a cambiar de tema para hablar de un producto a sus amigos, a no ser que esté del todo segura de que les interesará. Esto es cierto no solo para los productos de consumo, sino también para las compras empresariales. La gente que compra para empresas —ya sean de publicidad, recambios, servicios, seguros o inmobiliarias— no está tan necesitada como antes. Los que llegaron antes cuentan con una ventaja enorme. Si queremos aumentar nuestra cuota de mercado o lanzar un producto nuevo, nos enfrentamos a retos importantes:
  • Los objetivos evidentes ya no existen, por lo que es poco probable que la gente tenga problemas fáciles de resolver.
  • Es más difícil llegar a los consumidores porque nos ignoran.
  • Es menos probable que los clientes satisfechos recomienden el producto a sus amigos.

Fuente: www.leadersummaries.com