Cómo armar un plan de negocios para tu empresa

Cómo armar un plan de negocios para tu empresa

Cuando decidas armar un plan para tu negocios debes reflexionar acerca de cuál es el valor que proveerás, que además de comodidad, puede ser precio, estatus, menores costos o menores riesgos

Hoy día emprender se ha puesto de moda y somos cada vez más los que optamos por arriesgarnos con un negocio propio, en lugar de emplearnos. Arriesgarnos, ya que por más simple que sea el negocio que decidas iniciar, siempre se requiere de inversiones, no solo de dinero, sino de tiempo y de mucho esfuerzo.

La mayoría de los pequeños comercios no llega a cumplir sus 5 años y un factor importante que incide en ello, es que iniciamos un negocio sobre la marcha; empezamos y ‘tiramos pa’lante” sin analizar y definir lo que hacemos, cómo lo hacemos y sobre todo, para quien lo hacemos.

De este análisis debe resultar lo que llamamos Plan de Negocios, que no es más que definir cómo va a funcionar la empresa y cada una de sus partes. Si estás pensando en lanzarte con tu propio negocio, aquí te comparto una guía sencilla para elaborar un plan de negocios, la cual, se conforma de 9 puntos, que una vez los hayas definido, tendrás prácticamente todo lo que necesitas para operar:

  • Clientes o segmento de mercado
  • Propuesta de Valor
  • Canales
  • Relaciones con clientes
  • Fuente de Ingresos
  • Recursos Vitales
  • Actividades Vitales
  • Asociaciones Vitales
  • Estructura de Costos

1. Clientes o segmento de mercado:
Es la razón por la que existe o existirá tu negocio. Tus clientes pueden ser personas o pueden ser empresas; pueden ser clientes que paguen por tus servicios o pueden ser clientes que reciban tus servicios de manera gratuita, como por ejemplo, tú, que estás leyendo Revista Mi Dinero, eres un cliente que recibe un producto de manera gratuita. Es importante definir claramente esto, pues cada cliente puede requerir de un acercamiento distinto y también determina cómo llegará el ingreso a tu empresa.

2. Propuesta de valor:
Tu propuesta de valor será aquello que ofreces a tu cliente, más allá del producto o servicio como tal. Por ejemplo, si ofreces servicio de comida a domicilio, podrías estar ofreciendo y ahorro de tiempo, además de la comida en sí misma. Debes reflexionar mucho acerca de cuál es el valor que provees, que además de comodidad, puede ser precio, estatus, menores costos o menores riesgos.

3. Canales:
A través de los canales te pones en contacto con tus clientes o potenciales clientes, ya sea dando a conocer tus productos o servicios, ayudando a los clientes potenciales a evaluarte, haciendo posible la compra, proveyendo el producto o servicio a tu cliente. Asimismo, a través de un canal te aseguras de que el cliente haya quedado satisfecho. Tus canales de contacto pueden ser: vía telefónica, en tu local o ubicación física, vía Internet, medios masivos -TV, radio u otros.

4. Relación con el cliente:
Es muy importante entender y definir qué tipo de relación quiere o espera tu cliente y entender si este necesita un contacto persona a persona, a través de medios automáticos, autoservicio, suscripción o sería un cliente de transacción única. También debes definir el objetivo de la relación, de acuerdo a la fase en la que se encuentre; es decir, entender si el contacto que vas a tener es para ganar clientes o para fidelizar a clientes actuales. Es probable que la relación que se requiera para cada caso sea distinta.

5. Fuentes de Ingresos:
Aquí debes investigar cuánto están dispuestos a pagar los clientes y contar con los medios de pago que prefieran. También hay que tener claro si es un ingreso de una sola vez o si es un ingreso recurrente.

6. Recursos vitales:
Es básicamente lo que necesitas para funcionar: personas, establecimiento físico, recursos intelectuales -marcas, patentes, sistemas, y otros-, además de recursos económicos.

7. Actividades vitales:
Esto reúne las actividades principales que debe realizar tu empresa para que funcione:

Producción: Esto engloba fabricación de un producto, así como el diseño, desarrollo y
demás. Si tu empresa provee un servicio, sería todo lo que se debe ejecutar para prestar el mismo.

Venta: Todas las acciones que resultan en la compra del servicio o el producto por parte del cliente. Promociones y publicidad son un ejemplo de acciones de ventas.

Soporte: Son todas aquellas cosas que no están relacionadas directamente con la producción o la venta del producto o servicio. Estas acciones son llevadas a cabo por las áreas soporte, con funciones como contratar personal o trabajo administrativo y dentro de este departamento, está además la contabilidad de la empresa y temas legales.

8. Asociaciones Vitales:
Son las asociaciones o relaciones que mantenemos con externos. Aquí podemos incluir a proveedores de insumos o de ciertos servicios que no estemos en condición de manejar internamente. Por ejemplo, para un pequeño negocio resulta muy costoso contratar de manera fija personal para que lleve la contabilidad, un socio vital sería aquella persona que de manera externa realiza esta tarea.

9. Estructura de costos:
Los costos de una empresa van a resultar de la correcta definición de sus recursos, actividades y socios vitales. Debes dimensionar correctamente cuánto le cuesta a tu empresa cada uno. Esto, al mismo tiempo, te servirá como base para calcular cuánto te cuesta atender a un solo cliente y cuánto crece tu estructura de costos a medida que va creciendo tu cartera de clientes, lo que te ayudará a no abultar tus costos y también a ajustar de manera acertada, en caso de picos en la demanda.

Por: Dinacellys Ferreras | dinafp@hotmail.com




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