Conoce más acerca de la confianza económica y social

Conoce más acerca de la confianza económica y social

Decía Ernest Hemingway que la mejor forma de averiguar si puedes confiar en alguien es confiar en él.

Siempre tenemos una idea acerca de cada institución y eso proviene desde la confianza que le otorgamos a cada una de ellas.  Todo comienza a surgir cuando esa base de cohesión que requiere de dosis continuas de transparencia, diálogo y acciones reales, no se ve del todo satisfecha.

No se trata de un tema de poca importancia, la confianza es el factor principal de toda sociedad. Por supuesto, también es un elemento de consistencia económica esencial para generar un crecimiento sostenible.

Leía en un informe del Instituto Global de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Iglobal) que todas las instituciones públicas dominicanas, excepto la presidencia y la Junta Central Electoral presentan un nivel de confianza bajo o muy bajo entre los ciudadanos. Las razones pueden ser diversas, la mayoría, por percepción generalizada y otras, por experiencia directa. Sobre las primeras, podría deberse a una cuestión perceptiva sobre corrupción ya que, según indica el Informe Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (FEM), la corrupción es el mayor problema de la República Dominicana en estos momentos.

La confianza posee una connotación económica muy importante. Como los gobiernos, las organizaciones privadas y tercer sector también tienen pendiente un marcado compromiso con la credibilidad. El gobierno corporativo de las compañías constituye un elemento clave para potenciar el crecimiento y la confianza entre los inversores, no solo por mejorar la percepción desde dentro y fuera de las empresas, sino para el conjunto de la economía. Según un estudio del Instituto de Empresa (IE), la OCDE encuentra una correlación positiva entre el aumento del nivel de corrupción percibida en cada país y la variación del PIB. Es decir, los países cuya percepción sobre corrupción ha aumentado fue precisamente donde se produjo un mayor descenso de sus respectivos índices de PIB y, en los que se ha reducido, por el contrario, ha aumentado su estadística de Producto Interno Bruto. Definitivamente no significa que la transparencia es una herramienta directa de crecimiento económico en sí misma, pero si un pilar básico sobre el que sustentar el crecimiento económico.

Las organizaciones privadas o el tercer sector, no son distintas a las instituciones, tampoco a los individuos. Todos buscamos un profesional de confianza, un médico que nos dé seguridad, un periodista creíble, un abogado transparente o un asesor financiero honrado, franco, en definitiva, confiable. La confianza es, especialmente en tiempos de cierta incertidumbre, un cobijo, un abrigo, una protección y un amparo sobre el que edificamos nuestro proyecto de vida personal, profesional, organizativo, institucional y social.

También los ciudadanos. La corresponsabilidad es básica para encontrar esa armonía social. De nada sirve acusar a las instituciones de corrupción cuando “toleramos” malas prácticas en nuestro entorno más cercano. También, hacer nuestra la frase de JFK: “no te preguntes lo que puede hacer tu país por ti sino qué puedes hacer tú por él”.

Para lograr ese factor de cohesión social y económica que es la confianza, debemos trabajar desde ya la cultura de la transparencia con todo el sector público, el privado, el tercer sector y los propios ciudadanos.

La transparencia es el mejor camino para ganar credibilidad. Y la credibilidad genera confianza, cohesión social, integración económica y, por ende una sociedad más proactiva, participativa y confiada en sus gobernantes.

Abraham Lincoln solía decir que “la gente en quien se confía total y plenamente, devolverá esa confianza”, dato interesante desde el punto de capitalización política.

Eduardo Hernandez Ripoll

Asociación Popular APAP

@hernandezaznar




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