Ahorro Infantil: Mi experiencia como madre

Ahorro Infantil: Mi experiencia como madre

La forma más efectiva para enseñar nuestros hijos lo que es el ahorro, es predicándoles con el ejemplo. Tú ejemplo se les impregna, los sella, los impacta  y sin lugar a dudas, los arrastra hacia la acción.

Yo creo en el ahorro, aprendí la disciplina y el hábito desde pequeña en mi casa,  esto me ha acompañado toda la vida, ha marcado grandemente mi desenvolvimiento financiero actual. Ahora, en mi rol de madre, estoy trabajando en que mis hijos aprendan el hábito y la organización desde muy temprana edad.

La Educación Financiera empieza por la casa y la enseñan Papá y Mamá”

La Alcancía:

La alcancía, es el instrumento por excelencia de ahorro infantil. Es fundamental que tus hijos tengan una alcancía, es de suma importancia que les apoyes, para que puedan llenarla con facilidad y recurrencia. La experiencia de llenar una alcancía,  debe ser retadora para ellos,  así que te recomiendo  fijarles  una meta de 3 meses para que la llenen,  ofréceles  algún incentivo para que se mantengan motivados (un helado siempre es buena opción).

Normalmente les compramos alcancías y se las entregamos, sin embargo, con el paso del tiempo nos olvidamos de ella y empieza a ser parte de la decoración de la habitación, y peor aún, empezamos a sacarle dinero cuando necesitamos comprar un botellón de agua o pedir algo al colmado.

¿Qué puedes hacer?

  • Compra una alcancía si no la tienes, puedes hacerla a manera creativa con los niños. Yo te recomiendo elegir de las que son cerradas como latas, así te aseguras de que esté libre de “retiros” misteriosos.
  • Incentiva a tus hijos a llenar su alcancía. Puedes asignarles actividades en el hogar acorde a su edad, como por ejemplo echar agua a las plantas diariamente, y premiarlos semanalmente con pequeños aportes a su ahorro.
  • Una vez la alcancía esté llena, involúcralos en el conteo de monedas, esa es una actividad que ellos disfrutan muchísimo.  Clasificarlas, contarlas, hacer grupitos por denominación es divertido para ellos y les expone grandemente a disfrutar y entender el proceso.
  • Involúcralos en el proceso de sumar el valor de las monedas por denominación hasta el total general, de esa forma a su edad pueden ver un valor práctico en las matemáticas.

Ahora sí, ¡Es hora de ir al  Banco! A tus chicos les encantará  esa experiencia. Yo lo hice con los míos y ellos se sintieron grandes.

Les entregué su libreta de ahorros, ellos mismos la pasaron al cajero, les entregaron las monedas y esperaron pacientemente, a que, el oficial de caja contara y les entregara su comprobante  (obviamente supervisados por su mami, muy feliz y orgullosa), me aseguré de que el total de monedas depositadas,  fuera igual a las que yo había contado con ellos en la casa.

La alcancía tenía la gran suma de RD$838 pesos, ¡Una millonada para unos niños de 4 y 6 años respectivamente! Ellos no podían creer que en su alcancía tuviera ¡Tanto dinero!

Y finalmente, como lo prometido es deuda, nos fuimos a comer el esperado helado como premio, a su meta ya cumplida.

Mami, pero, ¿Por qué tengo que dejar el dinero aquí?

Esa es la pregunta que sigue luego que se vayan del banco. Y ahí, es donde tienes la oportunidad de explicarles a tus hijos,  como es el funcionamiento de una entidad bancaria.

“En el Banco se encargan de cuidar el dinero de nuestros ahorros, es un lugar seguro, confiable, en donde además nuestro dinero crece, hoy dejamos RD$838 pesos,  te aseguro que cuando volvamos, vas a tener más”

Moraleja:

No dejes de hacer el esfuerzo, aunque consideres que no vale la pena el  llevar una alcancía con pocas monedas al banco, créeme,  al final será gratificante y creará una experiencia memorable en tus hijos.

 

Pamela Pichardo

Artículo patrocinado por:



Fundadora y Editora ejecutiva de MiDinero. Mercadóloga de pasión y amante de la perfección de los números. Altamente comprometida con compartir conocimiento acerca de las Finanzas Personales, con el objetivo de devolver a la sociedad un poco de todas las bendiciones que he recibido de Dios.


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