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¡Compras en pánico!

Es un hecho. Vivimos tiempos historicos para la humanidad debido a la propagación de una nueva enfermedad respiratoria, el COVID-19, que ha provocado el freno de muchas de nuestras actividades. Al día de hoy el virus se encuentra ya en toda América, y para frenar su avance estamos muchos en casa.

No obstante, ¿Alguno se ha preguntado por cual razón hay tanta gente comprando en los supermercados? No solamente eso, ¿Por qué compran tanto papel de baño si el virus es respiratorio y no del todo intestinal? Creo que muchos hemos visto filas de supermercado, fotos y videos por grupos de WhatsApp y demás redes sociales, y memes por doquier. No es para menos, pues hay una preocupación generalizada, sanitaria y económica, por la situación. Pero algunos tienen mas bien una sensación de pánico. A continuación damos algunas explicaciones, derivadas de la teoría y evidencia que parte de la economía del comportamiento (la cual estudia como nuestro estado psicológico y social influye en nuestras decisiones económicas), sobre el fenómeno de las compras en pánico:

  • Aversión al riesgo y sensibilidad a las pérdidas en un contexto de incertidumbre. Todo comienza con alguien que dice “fulano me dijo” o “yo vi en tal sitio” y a partir de ahí, empieza a correr la avalancha de compras en pánico. Todas las personas tienen diferentes niveles de tolerancia a lo que desconocido. Algunos no pueden soportar el no saber que pasaría mañana con ellos y los suyos, y aun más si implica una limitación en su estilo de vida cotidiano, lo cual conlleva un costo psicológico que se puede manifestar de distintas maneras, como con el estrés. Por tanto, si esa persona cree y confía indiscriminadamente la información que recibe, aun sin confirmar su veracidad, querra bajar su malestar o inquietud comprando una cantidad en una sola visita al supermercado que en otras circunstancias hubiese hecho en dos o mas.  Tal reacción obedece a que, de no hacerlo, la persona percibe una pérdida por la creencia de que en el futuro no conseguirá un producto ya sea por escasez o aumento de precio.
  • La desinformación. Muchos de nosotros hemos jugado al teléfono alguna vez. Pues en las compras en pánico alguien puede comenzar con una información y se la comparte a alguien más, que la puede distorsionar en muchas veces sin intención alguna. Una historia así como “Natalia le dijo a Alex que piensa comprar papel de baño. Alex le dijo a Paola que va a comprar papel de baño. Paola le dijo a Felipe que hay que comprar papel de baño. Felipe le dice a Vanessa que no hay papel de baño. Vanessa sale corriendo a buscar papel de baño”.
  • Sesgo de disponibiliad y la regla de pico final. Si tuvimos una experiencia desagradable muy reciente o aun más atrás estuvimos en una situación que queda marcada en nuestra memoria por su intensidad, dichos eventos son determinantes en torcer nuestra percepción de la realidad por la facilidad con la que vienen a nuestra mente. Por ejemplo, si la última vez que fuiste al supermercado buscaste papel de baño y no encontraste, y además notaste que todos, según tu percepción, tenían este bien mientras hacían fila para pagar, es muy probable que la próxima vez hagas algo al respecto.
  • Comportamiento de manada y el miedo de quedarse atrás (FOMO, por sus siglas en inglés). El ser humano es un ser social, y ante esa realidad cuando alguien percibe que un grupo de personas, con las cuales ella se identifica, está actuando de manera distinto a ella misma genera la intriga de que se pudiera estar perdiendo algo que ella no sabe y los otros si. La percepción de que se podría ser el último en algo impulsa este tipo de comportamiento, el cual puede ser reforzado si hay alguien que te resalta el hecho de que no has hecho lo que los demás han hecho hasta el momento. Mientras más fuerte la creencia en la fuente, ya sea un persona o un grupo, más fácil es conformarse a su comportamiento.
  • Sesgo de contexto visual. Algunos elementos tienden a ser más prominentes que otros. En el caso del papel de baño podría ser por la cantidad de espacio que ocupa y lo visible que es, lo cual puede distorsionar el juicio de los demás. El fenómeno de la acumulación de papel de baño, por ejemplo, ha sido resaltado en varios países como en Japón, países europeos y Estados Unidos. Sin embargo, la firma Kantar analizó el fenómeno con una muestra de  100,00 consumidores en Reino Unido, donde resaltan que en dicho mercado las ventas de papel de baño aumentaron 60% en la semana que termina el 8 de marzo de este año 2020 respecto a igual periodo del año anterior. No obstante, la dinámica no se debe a un grupo grande de consumidores que están acumulando en exceso papel de baño, sino más bien a una base amplia de compradores regulares del producto que toman pocas unidades adicionales (una o dos unidades más). Al sumar estas pequeñas acciones de cada consumidor, que realiza al mismo tiempo, genera el desabastecimiento de los estantes de supermercado en un momento breve de tiempo, y se percibe como si un grupo de consumidores están acaparando el bien para su acumulación.

En fin, el comportamiento de las compras en pánico es altamente influenciado por lo que cada persona percibe de su contexto. Asimismo, el fenómeno demuestra que no solamente el COVID-19 se contagia, si no que el miedo también, y a veces con mucha más facilidad y rápidez. Deseamos que esta situación pase con la mayor brevedad para así poder disminuir el daño psicológico, sanitario y económico que todos estamos percibiendo de una manera u otra.

Marlon Gracesqui / @marlongracesqui
Economista con maestría en Economía y Economía del Comportamiento por la Universidad de Nottingham

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2 comentarios on “¡Compras en pánico!”

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